Como siempre un placer poder visitar espacios culturales para seguir probando y aprobando lugares Family Welcome para Mammaproof.

Hace unos días tuvimos la oportunidad de ir al Teatre Poliorama a ver una de sus propuestas dentro de la programación familiar – Petit Poliorama. Bajar al centro de Barcelona con los niños nos daba algo de pereza, pero reconozco que la experiencia valió mucho la pena. Tuvimos una mañana de lo más redonda.

La Rambla de Barcelona es una de las calles más transitadas de nuestra querida ciudad. En ella conviven quioscos, tiendas de souvenirs, puestos de flores, el mercado de Sant Josep – La Boqueria, etc. Y en los lados grandes comercios y alguno que otro de histórico. También se vive y se siente la historia y la cultura a flor de piel. Aquí encontramos teatros centenarios como el Gran Teatre del Liceu o el Teatre Poliorama.

De hecho, estos tienen mucho mérito porque resistir a la jungla salvaje de los alquileres en esta zona no tiene que ser nada fácil. Hace poco conocíamos que el icónico Club Capitol cerrará sus puertas a final de temporada porqué la propiedad no le renueva el alquiler. ¡Una lástima! Los históricos se merecen más que cualquier otro poder conservar sus lugares de origen. Esperemos que pronto se encuentre una solución a este grave problema para los espacios culturales de la ciudad.

Un edificio con mucha historia

Cuando te sitúas enfrente del Teatre Poliorama es imprescindible alzar la vista y admirar su fachada modernista. Este edificio con más de 100 años de historia alberga mucho más que un teatro. En él hay mil y un recuerdos, anécdotas y también remodelaciones constantes.

En realidad, el edificio se inauguró en 1894 como cede de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, que aún conviven en la actualidad. Al entrar a mano izquierda se puede ver su elegante escalinata. Y su enorme buzón, algo que hizo mucho gracia a mi hija que enseguida quiso mirar a ver si se veía algo dentro.

En 1899 para sufragar gastos la entidad abrió en la planta baja el cine Martí, el primero construido como tal en la ciudad. Durante años esta sala fue alternando películas y funciones de teatro. Importantes nombres de la historia del teatro catalán como Josep Maria de Sagarra, Frederic Soler, Ángel Guimerà y Santiago Rusiñol también llevaron aquí sus obras.

Incluso durante la Guerra Civil el teatro se hizo famoso por el tiroteo que protagonizaron miembros del POUM i la CNT. Un hecho histórico que George Orwell describió en su Hommage to Catalonia. Después de la guerra siguió combinando cine y teatro. Y en 1976 ya se le bautizó como Teatre Poliorama. Además, fue cede del Teatre Nacional de Catalunya mientras se terminaban las obras del edificio de Glòries.

Desde 1996, el Teatre Poliorama está gestionado por TRES PER 3, la unión de los miembros de Dagoll Dagom, Tricicle y Anexa. En esta última época, el teatro ha tenido éxitos sonados. Como El Método Grönholm, El Florido Pensil, El Llibertí, Garrick de El Tricicle o Polonia, el musical.

Oferta musical para toda la familia

Ya hace años que TRES PER 3 también apuesta por la programación familiar de calidad. En las últimas temporadas se ha especializado en propuestas musicales para todas las edades. Por eso es habitual ver en el patio de butacas desde bebés pequeñitos con sus padres a abuelos que van con sus nietos de concierto.

En su programación hay propuestas de grupos populares, bandas pequeñas y grandes, teatro musical y danza. Así podemos ver el Pot Petit, que en Navidad dan un concierto muy teatral agotando las entradas todos los días. También han pasado por su escenario otros más alternativos como Marc Parrot y Eva Armisén con Tinc un paper. Pero en el Poliorama también hay espacio para el jazz o conciertos íntimos. Y para iniciar a los más pequeños al gusto por la música y a los conciertos. Además, de obras específicamente para el público familiar dirigidas por Paco Mir (El Tricicle) como Hi ha res més avorrit que ser una princesa rosa? Jo vaig amb mi.

La verdad es que el Teatre Poliorama consigue hacer de una salida al teatro toda una experiencia, que mejor compartir en familia. Por eso, fuera de su programación de Petit Poliorama, encontramos obras dentro de su cartelera regular susceptibles de ser vistas toda la familia.

Algo que nos gustó mucho a nosotros fue poder hacer fotos en el photocall de la entrada, esto siempre es un flipe para los más pequeños. Y antes de que empezara el espectáculo poder ver de cerca la mesa de luces y sonido de los técnicos. Una muy buena manera de poder contar a los niños y niñas las diferentes profesiones que hay detrás de cualquier puesta en escena.

Importante a tener en cuenta los descuentos que ofrecen para menores de edad, jóvenes o personas mayores. Aunque algunos espectáculo tienen su propia política de descuentos. En su auténtica taquilla seguro que os informan la mar de bien.

Detalles de accesibilidad a tener en cuenta

El teatro está a pie de calle, no tiene escaleras para entrar, es super cómodo si vas con niños y cochecito. Una vez cruzada las puertas de la entrada pudimos dejar el cochecito en un parking habilitado debajo de las dos escaleras que te llevan a la segundo planta.
Arriba están los baños, a mano derecha el de mujeres y a mano izquierda el de los hombres. Y abajo encontramos el baño adaptado con cambiador para que mamás y papás puedan cambiar indistintamente a su bebé. Algo que me gustó mucho fue encontrar en uno de los rellanos un sillón donde poder descansar, esperar mientras unos van al baño o dar el pecho cuando el peque lo necesite. En la sala disponen de levantadores de asiento para que niños y niñas puedan disfrutar bien del espectáculo desde cualquier lugar.
Pero sí que es cierto, y ellos mismos lo señalan, que la sala tiene 2 plantas, platea y anfiteatro, y no hay ascensor que las conecte. Un detalle que puede causar cierta inquietud para las personas con movilidad reducida, silla de ruedas y también para los que tenemos niños. Pero más allá de suponer un problema de accesibilidad el teatro ha sabido bien cómo solucionarlo.
En la planta baja está la platea donde el público que lo necesite puede encontrar un buen asiento ya que el acceso es a través de rampas. Lo importante es escoger bien la localidad que se adapte mejor a nuestra comodidad y necesidades. Si el espectador va en silla de ruedas tiene espacios asignados en platea. O bien puede escoger sentarse en las butacas que tocan a los pasillos, el acomodador le recoge la silla y se la devuelve en el intermedio o cuando se termina la función.

Dónde comer o tomar algo

Una vez terminado el espectáculo ya era casi la hora de comer así que decidimos terminar la mañana picoteando algo. Una elección difícil porque estás en el centro de Barcelona y hay mil sitios donde comer algo. Pero ir con niños no es tan fácil y cómodo en esta zona de la ciudad.

La mejor opción es quedarse en el teatro e ir al Viena que hay justo al lado. En el vestíbulo del teatro hay una puerta que conecta con este. Un acceso secreto muy bien pensado. Ahí encontraréis una gran variedad de bocatas que podréis devorar en la barra. Seguro que termináis charlando con alguno de sus camareros o camareras, ¡son muy simpáticos!. Arriba también tienen unas mesitas, si preferís estar todos juntos y en sillas.

En esta ocasión, pero nosotros escogimos otra opción más de menú. Cruzamos La Rambla y nos fuimos a la Lluna. En la calle Santa Anna, justo al lado del Hotel Nouvel, hay un pequeño callejón donde se esconde este restaurante de estilo romántico. Y con un menú diario de algo más de 15 € que vale la pena degustar. Tiene un comedor grande y espacioso, son rápidos y muy amables. Perfecto para ir en familia. La oferta culinaria es mediterránea, la verdad es que comimos súper bien.

Si lo que os apetece es hacer un vermut o aperitivo también está el Bar Castells en la calle Bonsuccés. Tienen una colección de radios antiguas que vale la pena admirar. Ya veis que hay sitios para todos los gustos. Es cuestión de ver si os entra el hambre antes, durante o después de la función.

¡Nosotros seguro que repetimos o probamos algún sitio nuevo otro domingo de Petit Poliorama!

Artículo publicado en la web de Mammaproof BCN el 13 de enero de 2020.